En un mundo que gira tan rápido, donde las pantallas y el ruido parecen nunca apagarse, hay un momento del día que puede convertirse en un verdadero tesoro: la hora del cuento antes de dormir.
Quizás parezca solo una tradición, algo que “se hace porque siempre se ha hecho”, pero en realidad, leerle un cuento a tu hijo cada noche es mucho más que una rutina… es un acto de amor, un regalo emocional que deja huellas profundas.
Los cuentos antes de dormir ayudan a crear una transición suave entre la actividad del día y el descanso. Leer en voz baja, mirar juntos las ilustraciones y sumergirse en una historia crea un espacio de contención y serenidad. El cuerpo se relaja, la respiración se vuelve más lenta y el sueño llega con una sonrisa.
Cuando lees con tu peque, estás presente al 100%. No hace falta mucho: solo tu voz, tu tiempo y tu cariño. Ese momento compartido refuerza el vínculo emocional, transmite seguridad y dice, sin palabras: “Estoy aquí contigo”.
Los cuentos estimulan la imaginación, enriquecen el vocabulario y despiertan la curiosidad. ¿Sabías que los niños que escuchan cuentos con frecuencia desarrollan mejores habilidades de lenguaje? ¡Y todo empieza con esas historias contadas desde la cama!
Muchos cuentos abren la puerta a conversar sobre lo que sienten: miedo, alegría, tristeza, valentía… A través de los personajes, los peques pueden identificarse y expresar lo que a veces no saben cómo decir.
No hace falta una biblioteca enorme. Solo ganas de compartir. Aquí van algunas ideas:
Escoge cuentos cortos, con finales positivos.
Usa voces diferentes para cada personaje.
Deja que tu peque elija el cuento del día.
Repite cuentos favoritos (sí, ¡aunque te lo sepas de memoria!).
Y si buscas cuentos originales, llenos de magia y valores… en Tu Cuento Infantil tenemos un mundo de historias listas para acompañarlos.
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