Ariadna y el espejo del deseo

- Cuento infantil de fantasía y valores -

Ficha del cuento:

👶 Edad recomendada: A partir de 5 años.

🕓 Duración del video: 2:40 minutos.

💡 Valores que enseña: Empatía, valentía, sabiduría, paciencia, comprensión.

🎨 Estilo de cuento: Fantasía épica con mensaje emocional y desarrollo personal.

🧠 Objetivo educativo: Fomentar la empatía, la resolución pacífica de conflictos y la autoestima.

📖 Narrado por: El Universo de los Cuentos Cortos (YouTube).

En un pequeño pueblo rodeado de montañas y bosques verdes, vivía una niña llamada Ariadna. Tenía el cabello rizado como las nubes al atardecer y unos ojos que reflejaban la curiosidad de todo el universo. A pesar de su juventud, Ariadna era conocida en el pueblo por su valentía y su corazón generoso.

Un día, mientras exploraba el ático polvoriento de la vieja casa de su abuela, encontró un espejo extraño. No era un espejo común, pues su marco estaba adornado con estrellas talladas, y al mirarse en él, Ariadna no veía su reflejo habitual. En su lugar, el espejo le mostraba un bosque mágico lleno de criaturas asombrosas y caminos misteriosos.

Intrigada, Ariadna tocó el cristal del espejo y, de repente, fue transportada al bosque que había visto. El aire olía a flores desconocidas, y el cielo tenía colores que nunca había imaginado. De pronto, apareció frente a ella una pequeña hada con alas brillantes como el amanecer.

—Bienvenida, Ariadna —dijo el hada con una sonrisa—. Este bosque es el mundo de los deseos, y tú has sido elegida para salvarlo.

Ariadna, aunque sorprendida, preguntó con firmeza: —¿Salvarlo de qué? Sin dudarlo, Ariadna emprendió la misión. En su camino, conoció a un zorro que le regaló su astucia, a un búho que compartió su sabiduría y a una tortuga que le enseñó paciencia. Juntos, enfrentaron pruebas que desafiaron el coraje de Ariadna, desde laberintos interminables hasta ríos tumultuosos.

Finalmente, Ariadna reunió los Fragmentos de Luz y se enfrentó a Umbro. Pero en lugar de usar fuerza o magia, le habló con dulzura: —Tú también debes haber tenido un deseo una vez. ¿Por qué escogiste la oscuridad?

El hechicero, conmovido por las palabras de Ariadna, confesó que solo deseaba ser recordado, pero temía ser olvidado. Ariadna le ofreció compartir su luz para que juntos devolvieran los colores al bosque y crearan algo que todos recordarían.

Al aceptar, Umbro y Ariadna lograron restaurar el bosque, devolviéndole su brillo y magia. Desde entonces, Ariadna fue conocida como la Guardiana de los Deseos, recordando a todos que incluso en la oscuridad, un pequeño destello de bondad puede iluminarlo todo.

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