El León que Quería Ser Pequeño

- Cuento infantil sobre autoestima y empatía -

León con expresión triste observando a animales pequeños jugar en la sabana

Ficha del cuento:

👶 Edad recomendada: De 4 a 8 años.

🕓 Duración del video: 2:06 minutos.

💡 Valores que enseña: Autoaceptación, empatía, uso responsable de la fuerza, identidad.

🎨 Estilo de cuento: Reflexivo, mágico, con mensaje profundo.

🧠 Objetivo educativo: Enseñar a los niños que cada cual tiene un propósito, y que aceptarse es el primer paso para ayudar a los demás.

📖 Narrado por: El Universo de los Cuentos Cortos (YouTube).

Había una vez en la vasta sabana, un león llamado Max, conocido por su imponente melena dorada y su rugido atronador que hacía eco en los rincones más lejanos. Aunque todos los animales lo admiraban y le temían, Max no se sentía feliz. Al observar a los conejos jugar entre los arbustos o las mariposas danzar en el aire, suspiraba. «¿Por qué debo ser tan grande y poderoso? Solo quiero encogerme para unirme a ellos y disfrutar del juego sin asustarlos», pensaba Max.

Una noche, mientras la luna iluminaba la sabana, Max conoció a un búho sabio llamado Oliver, quien tenía fama de conceder deseos a aquellos con corazones sinceros. Max se acercó al búho y le confesó su deseo de ser pequeño.

Oliver lo miró con sus grandes ojos brillantes y, tras reflexionar, le dijo: «Tu deseo será concedido, pero recuerda, todo en la naturaleza tiene su propósito». Con un aleteo mágico, Oliver lanzó un hechizo, y Max comenzó a encogerse hasta que fue del tamaño de un ratón.

Al principio, Max estaba encantado. Se deslizó por los túneles de las madrigueras, bailó con las mariposas y jugó con los pequeños animales. Pero pronto descubrió que ser pequeño también tenía sus desafíos. Ya no podía alcanzar las hojas altas de los árboles para protegerse del sol, ni rugir para ahuyentar a los depredadores que ahora lo veían como presa.

Un día, cuando una tormenta azotó la sabana, los pequeños animales corrieron en busca de refugio, pero el río crecido amenazaba con arrastrarlos. Max, sintiéndose inútil, deseó con todas sus fuerzas recuperar su tamaño para ayudar a sus amigos. De repente, su deseo se cumplió: volvió a ser el majestuoso león que siempre había sido. Con su fuerza, derribó ramas para formar un puente y ayudó a los animales a cruzar a salvo.

Al final, Max comprendió la lección. «Ser grande y fuerte no es un obstáculo, sino una bendición», dijo, aceptándose por lo que era. Y desde ese día, usó su poder no para intimidar, sino para proteger y guiar a los demás.

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